Saturday, December 12, 2009

Proyecto en proceso: Paisajes de Sinaloa

En este proyecto retrato una serie de lugares en Sinaloa que han sido violentados por la naturaleza, por el hombre o bien, por mí misma con el fin de reflexionar acerca del significado del paisaje en la tierra en que crecí.






Saturday, December 5, 2009

Barfly

Existió Barfly, un gato.

Su piel era la de un tigre y su corazón el de un oso holgazán. Rondaba en las noches, taciturno, por la terraza de la familia Enríquez.

Se sabía que esperaba siempre, a las once, a otro grupo de gatos: unos de pieles exuberantes y diversas que acostumbraban entonar distintas canciones alrededor de la cuadra.

Ellos en la azotea, Barfly siempre abajo. Los alejaba un enorme muro que se extendía inmenso, hacia lo alto. En orden descendente estaban siempre: la luna, los gatos y él. Era imposible salir de su hogar. ¿Para qué dejarlo salir?, repetían constantemente los miembros de la familia. En su morada tenía siempre esquinas cálidas, alimentos jugosos y rincones afelpados.

Aún así, a las once, entendía un poco de la vida. Los amigos, cantaron siempre para Barfly, sonetos que hablaban de gatas bellísimas y pájaros suculentos. Poemas que revelaban hazañas inimaginables de gatos dotados que saltaban como tigres, arriba de las verdes montañas.

Un día, en un rincón oscuro y húmedo apareció un hada. Le dijo al felino: toma esto. Colócalo en el lugar que siempre has querido cambiar.

En las rosadas patitas de Barfly, aparecieron cuatro semillas.

Esa noche, Barfly, sin pensarlo, esperó a que sus amigos llegaran. Había luna llena.

Llegaron cuatro gatos relucientes a la orilla de la azotea. Esa noche cantaron una canción triste. Quizá tenían ganas de saber cómo realmente olía su amigo. Cómo desgarraban sus uñas, cómo corría por las noches de casa en casa, cómo robaba alimentos, cuál era su estrategia al cazar pajarillos.

En medio de las tristes canciones Barfly dijo: amigos, apareció un hada y me concedió estas cuatro semillas.

Todos guardaron silencio.

Rodearon amorosamente el cuadro sobre el que Barfly estaba y le preguntaron: ¿y cuál será tu voluntad Barfly?

Les respondió: ser libre.

Colocó las semillas, una en cada esquina de su prisión. Se fue al centro y empezó a saltar desesperadamente. A los cincuenta saltos, las semillas empezaron a germinar. Treparon por los muros bellas enredaderas. Barfly, reluciente, decidió subir por la más firme de ellas. Trepó digno y seguro.

Poco después apareció Alma Enriquez y gritó: ¡Barfly se ha ido!

Wednesday, December 2, 2009

La manera en que recuerdo el mar

Thursday, November 19, 2009

La plenitud vital

Existió un bosque boreal y mágico. Quienes entraban, añoraban el retorno a la juventud. Adentro: ríos límpidos, espejos diáfanos. Todos ellos proyectaban las figuras de los hombres y los hombres los proyectaban a ellos. ¡Oh lozanía, queremos regresar! Vociferaron todos los que se bañaron en los manantiales cristalinos en busca del tiempo perdido.

Este era el espacio de las recuperaciones. Mientras los mortales eran abrazados por enredaderas, los cantos borraban piernas fruncidas, ojos jadeantes, miradas contraídas y bocas cansadas. Las formas se reconstruían, las curvas se enmendaban.

¡Bendito el soplo que devolvía el tiempo a los viejos! Gritaron los que se encontraron con sus cuerpos fuertes y brillantes mientras reconocían a otros y formaban castas de seres bellos y eternos.

Las tribus permanecieron por siempre. Agradecían a saltos. Nunca expiraban. Los rodearon lagos enormes, piñas jugosas, troncos sosegados. Los cuidaron osos monumentales. Los envolvieron tiernas enredaderas.

Pero como afuera del bosque existían las horas, apareció un nuevo ser. Un nuevo joven. Un nuevo joven que observaba la luna. Un lunático que se convirtió en melancólico. Un melancólico que salió a caminar por la noche. Un noctámbulo que encontró el bosque al que sólo tenían acceso los viejos.

Entró al bosque.
— ¿Quién vive en medio de tantos espejos?, preguntó en voz alta.
Apareció un grupo de hombres. Entre ellos uno rubio y fornido.
— ¿A qué has venido aquí?, preguntó el hombre de cabellos dorados.
— Caminaba pensando en el tiempo, respondió.
— ¡Tú no perteneces a nosotros!, exclamó el rubio.
— ¡Quiero pasar mi vida en este lugar!, dijo el nuevo joven.
— ¡Entonces, tendrás que retroceder!, ¡serás un bebé!, gritó el rubio.
Lo sitiaron todos, alrededor de ochocientos.
— ¡Bajen las enredaderas!, gritó una voz.

Descendieron de las alturas hiedras compasivas y sensibles. Lo abrazaron. Todos cantaron. El joven fue elevado. Siguieron cantando. Bajaron de las alturas al mortal. Regresó chillando. Pesó tres kilos.

Alrededor: los lagos eternos. El bebé en gemidos. Eternamente en llanto. Por los siglos de los siglos. Algunos lo arrullaron. Forzosamente lo alimentaron. Vivieron sentenciados. Las yedras, por siempre, los mantuvieron jóvenes.

Sunday, August 2, 2009

Venice Biennale 2009: Mexican Pavillion: Teresa Margolles

Teresa Margolles

Thursday, July 23, 2009

La manera en que recuerdo el mar

Existe una imagen que realiza su aparición en los días comunes: es un mar desbordante y tempestuoso que se manifiesta en los rincones y en las cosas. En "la manera en que recuerdo el mar" intento reconstruir la imagen del oceano profundo e invasivo que me acompaña desde mi niñez. En este proyecto encuentro y recreo los paisajes que aún laten y se manifiestan en mi memoria.

Ante la imposibilidad de crear, existe la posibilidad de recrear escenarios propios y efímeros. Cualquier pretexto importa: un pasillo, un lavamanos o una esquina. En estas fotografías la ola es inconclusa, el agua apenas se contiene y la espuma apenas se desborda. El agua es siempre descontextualizada de su origen y el fragmento es siempre referente. "La manera en que recuerdo el mar" es al fin un cúmulo de experiencias personales y cotidianas que se expresan como fotografía, pero que nunca lograrán su plenitud con la misma.

Tuesday, July 21, 2009

Exposición final: Residencia de verano AAVI