
Ghent es retratada frontalmente. Ella es reclutada a través de un anuncio en el periódico que busca modelos sin experiencia. Gracias a esta dinámica y a un pago de 50 dólares Katy Grannan, fotógrafa graduada en Yale, pudo entrar a la casa de este ser anónimo y mostrarnos esta poderosa serie de retratos: Dream America.
Katy Grannan consigue acceder al entorno íntimo de los seres anónimos realiza un proyecto que provoca una serie de reacciones encontradas, también muchas preguntas: ¿porqué los seres imperfectos se desnudan frente a una total desconocida?¿porqué la fotógrafa decide quedarse con la imagen de el norteamericano anónimo? ¿porqué la fotógrafa busca la pose provocadora? ¿porqué retrata la falta de belleza?
Definitivamente el camino que Katy Grannan decide tomar no es precisamente el de la mirada dulce y familiar. La fotógrafa toma la decisión de entrar a hogares de personas de escasos recursos y explorar no solo el entorno, sino los límites del retrato. Grannan lleva al límite la relación del retratado con el sujeto. El ser imperfecto es llevado a su límite: muestra su entorno íntimo, devela su cuerpo. El exhibicionismo lleva al espectador a experimentar una serie de reacciones que oscilan alrededor del deseo. Por momentos las imágenes de los seres desnudos y anónimos son extremadamente provocadoras y estimulantes.
Katy Grannan consigue por medio de esta serie una belleza que a mi como espectadora me conmueve y me provoca. Este proyecto refleja desde lo íntimo la mirada y el deseo de la sociedad norteamericana. Una sociedad que es construida por seres no representados, marginados, algunos segregados. En la serie Dream America la artista reta los límites del retrato y mueve al espectador en distintos niveles. Sus retratos habitan el terreno documental pero a la vez extremadamente artístico. Poseen una carga psicológica tremenda, un transfondo sociológico profundo y una fuerza conmovedora y entrañable.



